Pasas de todo, te da igual lo que opinen sobre ti, en ese momento solo quieres huir.
Y derrepente empiezas a correr y a correr, dejando atrás todo lo demás, no quieres que nadie te siga, que nadie te acompañe, quieres estar sólo ante el peligro, sin importarte la caída.
Y derrepente te caes, y te das cuenta que no puedes levantarte tu sola, no puedes.
Y gritas pidiendo ayuda, pero nadie te escucha, los dejaste atrás, no querías saber nada de nadie y te quedaste completamente sólo.
Y de repente oyes unos pasos, ves que alguien se acerca, que alguien viene hacia ti.
Y entonces te das cuenta de que esa persona siempre esta hay, compartiendo tus caídas, tus derrotas, pero también tus victorias.
Ayudándote a levantar, a animarte a seguir caminando, y cuando ganas a felicitarte, y a recordarte que te dijo que podías con todo.
En ese momento te das cuenta que esa persona es especial, y que aunque se vaya, su presencia seguirá hay, ayudándote a levantar con un "Nunca te dejaré sola, nunca".
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