sábado, 1 de diciembre de 2012

Rutinario.

Mil luces lejanas que no alumbran nada en especial, sólo una simple ciudad.
Con sus farolas, sus casas, sus edificios altos, con sus habitantes de siempre, con los mismos coches, lo mismo de siempre, todo rutinario.
Sentimos que nos ahogamos, que queremos salir de ella.
Necesitamos respirar, cambiar de aires, sentirte nuevo en algún lugar sin que nadie te conozca sin que se fijen en ti al pasar.
Y qui estoy yo, rumbo a esa ciudad, con la misma gente, con el mismo coche y con mi misma rutina.
Y como siempre, sin ti.

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